Aborrezco la política, especialmente a nuestros políticos, a todos sin excepción. No creo equivocarme mucho al decir que España posee la clase política más deleznable de Europa Occidental, si exceptuamos naturalmente la de Italia.
Unos malos políticos son capaces de dirigir una nación rica y próspera al abismo y al desastre, a la cola del pelotón de las naciones civilizadas. La historia tiene muchos y variopintos ejemplos de esto y creo que no es necesario recurrir a ninguno.
Nuestra clase política no está a la altura de la España trabajadora, de la España real. Sí de la España del chismorreo y del cotilleo barrio bajero.
A menudo roza la incompetencia más alarmante. Se aleja, en definitiva, de la excelencia, virtud que debería caracterizar la gestión de una nación importante como España.
La austeridad, honradez, seriedad, serenidad, ecuanimidad y sensatez son rasgos que ni por asomo definen las cualidades de nuestros servidores públicos. Quizás sea inalcanzable para esta caterva de paletos mediocres, acomodados en la abundancia y en la confortabilidad de la poltrona.
Es difícil ser optimista ante este panorama nefasto.
Aún así, no hay que perder la esperanza. Parafraseando a Winston Churchill: "La democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las otras formas que se han probado de tiempo en tiempo".
En fin, será cuestión de esperar...
Unos malos políticos son capaces de dirigir una nación rica y próspera al abismo y al desastre, a la cola del pelotón de las naciones civilizadas. La historia tiene muchos y variopintos ejemplos de esto y creo que no es necesario recurrir a ninguno.
Nuestra clase política no está a la altura de la España trabajadora, de la España real. Sí de la España del chismorreo y del cotilleo barrio bajero.
A menudo roza la incompetencia más alarmante. Se aleja, en definitiva, de la excelencia, virtud que debería caracterizar la gestión de una nación importante como España.
La austeridad, honradez, seriedad, serenidad, ecuanimidad y sensatez son rasgos que ni por asomo definen las cualidades de nuestros servidores públicos. Quizás sea inalcanzable para esta caterva de paletos mediocres, acomodados en la abundancia y en la confortabilidad de la poltrona.
Es difícil ser optimista ante este panorama nefasto.
Aún así, no hay que perder la esperanza. Parafraseando a Winston Churchill: "La democracia es la peor forma de gobierno, excepto todas las otras formas que se han probado de tiempo en tiempo".
En fin, será cuestión de esperar...









