Fragata lanzamisiles tipo "Alvaro de Bazán", una de las más modernas del mundo. Igual que la desplegada por España en el ïndico y a la que, según el gobierno, se le ha escapado la patera pirata....
Desde mi modesto entender el Gobierno español tenía tres opciones para liberar el Alakrana:
1) Intervenir el atunero, por la fuerza. A sangre y fuego.
2) Pagar el chantaje y después tomar represalias.
3) Sucumbir al chantaje. Pagar, fingir una acción militar, mirar para otro lado, y venderlo como un exito de la diplomacia y de la "Alianza de Civilizaciones".
Finalmente y como era de esperar, el gobierno se decantó por la tercera medida. Quedando España, dicho sea de paso, a la altura del betún.
Los ciudadanos españoles, llegados a esta situación tan lamentable, hubieran entendido y aceptado que la Vicepresidenta del Gobierno convocara una rueda de prensa urgente, en la que anunciara lo siguiente:
"En el día de hoy el gobierno, al que represento, ha pagado el rescate del atunero Alakrana. Tras el pago de 3 millones de euros la tripulación ha quedado en libertad. En estos momentos, parte sana y salva hacia las islas Seychelles en donde un avión del ejército del aire los trasladará a España. El gabinete de crisis creado para resolver el secuestro, y que ha actuado en todo momento bajo mi tutela, decidió ceder al chantaje al considerar que la vida de los tripulantes estaba en peligro. Asumo todas las responsabilidades derivadas de tan indigno suceso. Por consiguiente presento mi dimisión, inapelable. Confío sinceramente en que esta dimisión sirva para evitar que este desaguisado, resultado de una dícil decisión política, afecte las estructuras del estado y a sus instituciones".
Pero no. Lejos de asumir la triste realidad, el gobierno se ha presentado ante la sociedad exponiendo el fracaso y el delito de estado como un triunfo. Resultado, naturalmente, de una brillante gestión zapateril. Cero autocrítica. Todos conocemos la falta de agallas de este gobierno de ineptos mediocres.
Como guinda, para lavar la imagen y salvar la poltrona, presentan una batería de medidas estériles (legales, diplomáticas, militares) que, con toda probabilidad, se quedarán en nada y nos costarán un ojo de la cara. No servirán ni para cubrir mínimamente el oprobio.
Lo dicho un gobierno torpe, indigno y patético.