domingo, 22 de febrero de 2009

Una película muy recomendable

Cuando mi mujer me sugirió ir a ver una película india mi desacuerdo fue total. Sin embargo, después de verla mi opinión es radicalmente distinta a lo que había imaginado inicialmente.

Me refiero a la película "Quién quiere ser millonario", filme producido en la India. Tengo entendido que con un presupuesto bastante modesto en comparación con las grandes producciones norteamericanas y europeas.

La India, potencia nuclear reconocida, destaca a nivel mundial por su crecimiento económico de dos dígitos y su tecnología espacial, también por sus 800 millones de habitantes.

No obstante encierra unos desajustes económicos y sociales gigantescos. Este es sin duda el argumento principal de la película. Asistimos, siguiendo los pasos de dos hermanos huérfanos, al horror de la vida de los niños de la calle. La pobreza extrema, las castas arcaicas, el denostado papel de la mujer, y a un largo etcétera de atropellos e injusticias.

En definitiva una crítica demoledora que denuncia una situación insostenible. El director no renuncia a la incorporación de algunas escenas divertidas.

En conjunto la película resulta amena, muy recomendable y apta para todos los públicos.

A ver si el paupérrimo cine español toma buena nota. Es cuestión de talento no de dinero.

jueves, 19 de febrero de 2009

Un día de maniobras

Junto a la casa que mis padres tenían en el campo existía una fábrica de carros de combate perteneciente a "Santa Bárbara Blindados".

La historia de esta empresa se remonta al año 1.540 y está intimamente ligada a la ciudad de Sevilla.

Tras concluir el proceso de fabricación de los "tanques", se realizaban las pertinentes pruebas de campo en terrenos anexos a la fábrica.

Aquel extensísimo campo de maniobras servía también para la instrucción de los reclutas del Regimiento de Infantería "Soria" nº9, el Regimiento de infantería más antiguo del mundo. Este año 2.009 cumplirá su quinto centenario de existencia.

Nuestra historia se remonta al año 1.979. En aquellos días este campo de uso militar carecía de vallado perimetral, por esta razón en la colina más alta, que sobresalía notablemente entre las demás, existía un poste de madera de unos cinco metros de altura en el que los días de maniobras se izaba una bandera roja, quedando desde ese instante terminantemente prohibido el acceso a la zona restringida.

Para nosotros aquello era un espectáculo grandioso. Los carros de combate se desplazaban a gran velocidad levantando espectaculares cortinas de polvo rojo. El sonido de sus motores diésel de gran potencia junto al de las orugas ponían los pelos de punta.

Una de las colinas estaba quebrada, sus entrañas servían de blanco para la prueba de tiro. Aún retumban en mis oídos los cañonazos. El suelo temblaba y la onda expansiva se dejaba notar sensiblemente en los cristales de las casas, a muchos kilómetros de distancia.

Asistía al espectáculo con el convencimiento que de mayor estaría al mando de uno de aquellos colosos mecanizados.

Un día de maniobras nos aventuramos a cruzar, con nuestras bicicletillas, la línea prohibida. Poco antes habíamos contemplado el paso de una columna de soldados.

A los pocos metros encontramos un casco de acero abandonado en el suelo. Al parecer se le había caído a un soldado que no reparó en su pérdida. Cogimos nuestro trofeo y abandonamos el lugar de manera apresurada.

Jugábamos con el casco en el jardín de la casa de unos vecinos cuando sonó la campana de la cancela. Esta se accionaba desde el exterior mediante una cadena. Corrimos prestos a ver quién era. A mi me tocaba el turno de llevar el casco que casi me tapaba los ojos. Grande fue nuestra sorpresa cuando al otro lado de la verja apareció un jeep con cuatro soldados. Aquello me pareció la División Acorazada Brunete. Yo que en aquel momento llevaba el casco pensé que me iban a hacer un consejo de guerra del que saldría condenado a pena de muerte.

Nuestra imprudencia no había pasado inadvertida. Nos llevamos una buena bronca y tuvimos que devolver el casco.

Unos meses después el enorme perímetro del campo de maniobras fue vallado en su totalidad con malla de espinos y con carteles en los que se leía "Prohibido el paso. Zona militar". Nunca sabré si aquella medida de seguridad tenía algo que ver con nuestra travesura.

Sirvan estas líneas como homenaje a los hombres, entre ellos mi hermano Carlos, que sirvieron a España en tan honorable regimiento.

Brindo con el deseo que el regimiento de infantería "Soria" nº9 cumpla 500 años más y continúe así siendo el regimiento de infantería decano. El más antiguo del mundo.

domingo, 15 de febrero de 2009

El vendedor del año

Hablando con un amigo sobre la catastrófica situación económica actual, le exponía como botón la caída en las ventas de vehículos en España. Me comentó una anécdota que me hizo mucha gracia. Con su permiso la relato a continuación.

Su padre, trabajador infatigable, consiguió después de muchos años de esfuerzos y sacrificios crear una pequeña fábrica. En ella se construyen útiles metálicos de calidad que se exportan en gran número a Europa e Hispanoamérica.

El primero en llegar al trabajo y el último en abandonar el tajo, supervisa personalmente todo el proceso productivo para que no falle nada. No sorprende por tanto, que acuda a su trabajo con ropa adecuada al contacto con el metal y la taladrina.

Era diciembre y llevaba algunos días pensando en cambiar de coche. Una mañana se decidió, sin pensarlo dos veces, se personó en el concesionario BMW de su localidad para echar un vistazo.

Uno de los vendedores del concesionario se acercó, sorprendido de ver a un señor que vestía con un mono de trabajo observar la serie más cara de la marca.

Amablemente le acompañó hasta la salida del local al tiempo que le informaba de los precios desorbitados de aquellos fabulosos vehículos, que desde su experimentada opinión, quedaban totalmente fuera de su alcance.

En este punto le pregunté "¿Y qué hizo tu padre?" a lo que me respondió "bueno nada...visitó el concesionario de Maserati, anejo al anterior, y se compró un Maserati modelo Granturismo".



Para los neófitos en la materia comentar que el Maserati Granturismo, entre otras lindezas monta motor Ferrari , rinde 405 CV de potencia, alcanza los 285 Km/h y cuesta la friolera de ¡124.000 euros!.

Desde luego nadie negará que las apariencias engañan. Pero en estos tiempos que corren perder una venta de esta cuantía por una razón así, es cuanto menos y en el mejor de los casos para otorgar al pitoniso el título de "vendedor del año", por su demostrado talento y sexto sentido.

sábado, 14 de febrero de 2009

Visita al embalse de Los Hurones

Click para agrandar fotos

El Plan Nacional de Embalses del año 1.945 contemplaba la construcción de tres nuevos embalses: Bornos, Arcos y Los Hurones. Estas obras acabarían con los problemas de abastecimiento de agua en las ciudades de Cádiz y Jerez de la Frontera así como de otros pueblos importantes de la provincia.

Construido en el término municipal de Algar, y próximo a las poblaciones de El Bosque y Ubrique, el embalse de Los Hurones fue inaugurado por el General Franco en el año 1.964.

Constructivamente hablando se trata de una presa tipo "gravedad", de 135 Hm³ de capacidad. Ocupa aproximadamente 900 Hectáreas que embalsan las aguas del río Majaceite.

Paisajísticamente su ubicación presenta una posición privilegiada, puesto que limita con el sector occidental del Parque Natural Sierra de Grazalema y domina la zona noroeste del Parque Natural de Los Alcornocales. El lugar es de una belleza exultante.

Lo apartado del lugar explica que para la ejecución de la presa se construyera un poblado en que el pernoctaban los técnicos y empleados de la obra.

La pequeña aldea se construyó con mucho gusto y no se escatimó en superficie arbolada y ajardinada, que por cierto es justo reconocer, los responsables de la confederación Hidrográfica del Guadalquivir cuidan con esmero. No se puede decir lo mismo de las viviendas dependientes del ente. Algunas se encuentran en un estado ruinoso por falta de mantenimiento. El abandono es patente y preocupante, más teniendo en cuenta el potencial turístico del enclave.

A continuación se exponen algunas fotografías del lugar.


Camino del embalse


La Barca de la Florida. Bonito puente sobre el río Guadalete


Vista de la presa desde el poblado

El embalse después de las últimas lluvias, al 92% de su capacidad

La pluviometría en la sierra de Grazalema es de las más altas de España.

Un buen lugar para el disfrute de la naturaleza

Vista del poblado desde la presa

En la iglesia del poblado ocasionalmente se celebran algunas comuniones y bautizos

sábado, 7 de febrero de 2009

El gran batacazo

A veces se me olvidan las cosas. Esta mala memoria puede ser consecuencia de la edad que no perdona. No tengo ninguna duda que también responde a un golpe muy fuerte que me di en la cabeza hace muchos años.

Este desgraciado incidente ocurrió un 1 de noviembre de 1.994, día de Todos los Santos.

Había quedado con mis hermanos para tomar unas cervecitas en el bar de un amigo. Como siempre me personé en mi único medio de transporte en aquella época: mi bicicleta.

Tras escuchar unas veinte veces la misma frase de: "venga pide la última ronda" llegó el momento de regresar a casa. Nos esperaba una buena bronca porque no habíamos llamado para decir que no íbamos a comer.

Pedaleé con energía para llegar antes que mis hermanos. A la salida del pueblo la carretera asfaltada terminaba en un prominente escalón y ahí comenzaba el camino de albero que seguía hasta mis casa. Este punto era un aliciente porque al aproximarme a él cogía carrerilla y saltaba con entusiasmo.

Aquel día, como siempre, en la aproximación aumenté la velocidad, en el momento adecuado inicié el despegue, pero durante el vuelo algo falló, la rueda delantera abandonó la horquilla de la bicicleta, sólo volaba con la rueda trasera. Todo indicaba que el aterrizaje iba a terminar en catástrofe.

Cuando llegó la ambulancia, ya no había nadie allí. Un vecino que presenció el accidente, me recogió del suelo y me llevó a casa de mis padres. Había perdido el conocimiento. Poco después desperté, no me acordaba de las últimas horas, se me había salido el hombro y era bien visible un golpe en la cabeza que tenía arañada y con una mezcla de sangre y arena.

Mi cuñado sólo verme llegar me montó en su coche y me llevó al ambulatorio, en ese momento llegaba la ambulancia sin el ciclista accidentado. Del coche me pasaron a la ambulancia y de ahí al Hospital de Valme, en donde entre otras cosas me metieron el hombro en su sitio. Después dolorido aguardé no sé cuantas horas en observación sentado en una silla de ruedas.

Pero lo peor de todo fué cuando llegó mi padre al hospital diciendo: "¡Qué le hagan la alcoholemia!.