miércoles, 8 de julio de 2009

Assen. Capítulo II

JUEVES.

Tras atravesar las provincias de Álava y Guipúzcoa alcanzamos la frontera con Francia. Al pasar Bayona comenzó a llover, pudimos comprobar entonces que el limpiaparabrisas no estaba en su mejor momento. El caucho se desprendió de la raqueta metálica quedando unido únicamente por su extremo superior. Se movía a destiempo, pero barría lo suficiente como para quitar algo de agua y dejarnos ver la carretera.

Al medio día paramos en un área de servicio para tomar unos bocadillos. Nos sorprendió el orden y la limpieza de estas estupendas zonas de estacionamiento, que contrastan con las que sufrimos en España. También es cierto que todas las autopistas son de peaje, una cosa por la otra.

Pasamos las poblaciones de Burdeos, Niort, Cholet, Angers, Le Mans y Rouen. Al filo de la media noche paramos en un área de descanso junto a la población de Abbeville, cerca ya del paso de Calais. Antes dimos una vuelta por el pueblo para cenar, pero quedamos sorprendidos al ver que a esa hora todos los bares y restaurantes estaban cerrados. Por la calle no paseaba nadie en lo que parecía una ciudad fantasma. Aquel día recorrimos algo más de 1.200 Km, en una sesión maratoniana, pero que no se hicieron largos porque el paisaje, aunque muy llano, es bonito y resulta entretenido.

VIERNES.

Al día siguiente salimos temprano. La temperatura, bastante baja comparada con la del sur de España, exigía llevar jersey.Tras tomar café nos incorporamos a la autopista y al cabo de una hora ya estábamos en la ciudad fronteriza de Dunkerque.

Tocaba parar para pagar el peaje, entonces nos dimos cuenta que el ticket no aparecía por ningún sitio. Buscamos por todas partes pero el billete no apareció, por lo que nos cobraron el trayecto más largo de los posibles (unos días después apareció el ticket en el suelo de la caravana, la puñetera bandeja porta-utensilios del salpicadero tenía una pequeña fisura por donde se había "colado" el billete).

Continuamos viaje por tierras belgas, pero no por mucho tiempo porque Bélgica es un país muy pequeño, del tamaño de Galicia aproximadamente, y enseguida se acaba. Apenas 200 Km siguiendo las ciudades de Brujas, Gante y Amberes.

Durante todo el viaje adelantamos a muchos camiones españoles que, al vernos pasar con la bandera de España expuesta en la ventana trasera, tocaban el claxon con entusiasmo. La mayor parte de la flota, de Almería y Murcia, transportan frutas y hortalizas por media Europa; también flor cortada de Chipiona.

Entramos en Holanda antes del medio día pero alcanzamos Assen bien entrada la tarde ya que está situada en el norte del país y el tráfico es muy denso. ¡Estábamos en Assen tras recorrer casi 3.000 Km!, ¡Misión cumplida!.

Continuará.

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